-Lo primero seria limpiar y cortar los calamares. No es difícil encontrarlos ya cortados, pero es preferible
asegurarse de que el calamar es fresco comprándolo y haciéndolo nosotros mismo. Limpiarlos es fácil:
desechamos la parte de las patas y nos quedamos con la "bolsa". Esta la limpiaríamos bien debajo
del grifo, dándole la vuelta para limpiar también la parte interior.
-Una vez bien limpios, los cortaríamos en rodajas de mas o menos un centímetro de grosor. Hay quien
los deja en agua con limón durante media hora antes de rebozarlos para que estén más sabrosos.
Si lo haces procura escurrirlos bien.
-Pondremos el aceite a calentar suficiente para freír la cantidad de calamares que tengamos.
-Tendremos preparados 2 platos: uno con la harina y otro con el huevo batido.
-Después de salarlos una chispa con sal fina, los pasaríamos primero por la harina y después
por el huevo. Los echaríamos al aceite cuando este bien caliente, dejándolos un par de minutos sin dejar que se peguen unos a los otros.
-Al sacarlos los colocaremos en un plato cubierto de papel de cocina para que absorba el aceite y ya estarían listos para servir
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